Normalmente, somos renuentes a saborear los diferentes platillos que la vida nos ofrece.
Nos rendimos a la alegría y el placer, y volteamos la mirada cuando se trata de dolor o sufrimiento. Sin entender que para que haya luz, se necesita haber obscuridad, para entender la felicidad hay que saber lo que es la tristeza.
Así, entendiendo las cosas de esta manera, aquí les presento una guía practica para saborear y entender el dolor:
Después
quedar a solas
depositando el llanto
para beberlo luego
hasta saciar la sed
vomitarlo de nuevo
y volver a llorar
paliando así
los sabores del vómito
y llegar al momento
en que el dolor se haga
imprescindible
para que nuestra vida sea
fascinante
J.M.U.
Thursday, December 17, 2009
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